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Frases del Papa Francisco Febrero 2014

FotoFotoFotoFoto: #PapaFrancisco Con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. 9 de febrero del 2014  http://www.news.va/es/news/ser-la-sal-de-la-tierra-y-la-luz-del-mundo-invitacFoto: #PapaFrancisco Jesús quiere decir: si serán pobres de espíritu, si serán dóciles, si serán puros de corazón, si serán misericordiosos… ¡serán la sal de la tierra y la luz del mundo! Con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. 9 de febrero del 2014
Fuente: (Radio Vaticana/ News.va) Queridos hermanos y hermanas buenos días,
En el Evangelio de este domingo, que viene inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús dice a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo» (Mt 5,13.14). Pero esto nos sorprende un poco, si pensamos en quienes tenía Jesús ante sí cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran aquellos discípulos? Eran pescadores, gente simple… Pero Jesús los mira con los ojos de Dios, y precisamente su afirmación se entiende como una consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si serán pobres de espíritu, si serán dóciles, si serán puros de corazón, si serán misericordiosos… ¡serán la sal de la tierra y la luz del mundo!
Para comprender mejor estas imágenes, tenemos presente que la ley hebraica prescribía colocar un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, además, era para Israel el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben por lo tanto una misión en relación a todos los hombres: con la fe y con la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad. Todos nosotros bautizados somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en el mundo en un evangelio viviente: con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor, y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia. ¡Pero qué bonita es esta misión de dar luz al mundo! Pero es una misión que nosotros tenemos. ¡Es bonita! Es también muy bonito conservar la luz que hemos recibido de Jesús. Custodiarla. Conservarla. El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva la luz, ¡siempre da luz! Una luz que no es suya, pero es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz adelante. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano de nombre solamente, que no lleva luz, una vida sin sentido. Pero yo querría preguntarles ahora, ¿cómo quieren vivir ustedes? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Apagada o encendida? ¿Cómo quieren vivir? ¡Pero no escucho bien desde aquí! ¿Cómo? Lámpara encendida, ¿eh? Es justamente Dios que nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.
Después de la oración del Ángelus el Papa añadió:
Pasado mañana, 11 de febrero, celebraremos la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, y viviremos la Jornada Mundial del Enfermo. Es la ocasión propicia para colocar a las personas enfermas al centro de la comunidad. Recen por ellas y con ellas, estarles cercanos. El Mensaje para esta Jornada está inspirado en una expresión de san Juan: Fe y caridad: «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). En particular, podemos imitar la actitud de Jesús hacia los enfermos, enfermos de todo tipo: el Señor se ocupa de todos, comparte con ellos el sufrimiento y abre el corazón a la esperanza.
Pienso también en todos los operadores sanitarios: ¡qué trabajo precioso hacen! ¡Muchas gracias por su precioso trabajo. Ellos encuentran cada día en los enfermos no sólo cuerpos marcados por la fragilidad, sino a personas, a quienes ofrecer atención y respuestas adecuadas. La dignidad de la persona jamás se reduce a sus facultades o capacidades, y no viene a menos cuando la misma persona es débil, inválida y necesitada de ayuda. Pienso también en las familias, donde es normal ocuparse de quien está enfermo; pero a veces las situaciones pueden ser más difíciles… Muchos me escriben, y hoy quisiera asegurar una oración para todas estas familias, y les digo: ¡no tengan miedo de la fragilidad! ¡No tengan miedo de la fragilidad! Ayúdense unos a otros con amor, y sentirán la presencia consoladora de Dios.
La actitud generosa y cristiana hacia los enfermos es sal de la tierra y luz del mundo. Que la Virgen María te ayude a practicarla, y obtenga paz y consuelo para todos los sufrientes.
En estos días se están llevando a cabo en Sochi, en Rusia, los Juegos Olímpicos de Invierno. Querría hacer llegar mi saludo a los organizadores y a todos los atléticos, con el presagio de que sea una verdadera fiesta del deporte y de la amistad.
Saludo a todos los peregrinos presentes hoy, las familias. Todos los peregrinos, ¡todos! Las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones. En particular saludo a los profesores y a los estudiantes que vienen de Inglaterra; el grupo de teología cristiana de diferentes países europeos que están en Roma por una convención estudio; a los fieles de las parroquias de Santa María Inmaculada y San Vicente de Paoli en Roma, aquellos venidos de Cavallina y Montecarelli, y la escuela de San Luca- Bovalino, en Calabria.
Rezo por aquellos que están sufriendo daños y lo están pasando mal por las calamidades naturales, en diferentes países, también aquí en Roma, estoy cerca de ellos. La naturaleza nos desafía a ser comprensivos y estar atentos a la protección de la creación, incluso preveer, en medida de lo posible, las consecuencias más graves. Y antes de despedirme, me viene en mente la pregunta que he hecho: ¿lámpara encendida o apagada? ¿Qué querría? ¿Encendida o apagada? Eh, ¡el cristiano lleva la luz! ¡Es una lámpara encendida! ¡Siempre adelante con la luz de Jesús!
A todos les deseo un buen domingo y un buen almuerzo.
Hasta Pronto http://www.news.va/es/news/ser-la-sal-de-la-tierra-y-la-luz-del-mundo-invitacFoto: #PapaFrancisco “¡Pecador si, traidor no! ‘Señor, ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!’. Pecadores sí, ¡todos, todos lo somos! Pero traidores ¡no! Corruptos ¡no! ¡Siempre dentro! Y la Iglesia es tan madre que también nos quiere así, tantas veces sucios, pero la Iglesia nos limpia: ¡es madre!”. 6 de febrero del 2014 (RadioVaticana).- En la Misa presidida esta mañana en la casa de Santa Marta, el Papa Francisco reflexionó sobre el misterio de la muerte, invitando a pedir a Dios tres gracias: morir en la Iglesia, morir en la esperanza y morir dejando la herencia de un testimonio cristiano.
En su homilía, el Papa comentó la primera Lectura del día que relata la muerte de David, luego de una vida dedicada al servicio a su pueblo. Francisco subrayó tres cosas: la primera es que David muere “en el regazo de su pueblo”. Vive hasta el final “su pertenencia al Pueblo de Dios. Había pecado: él mismo se llama ‘pecador’, pero ¡jamás dejó el Pueblo de Dios!”:
“¡Pecador si, traidor no! Y ésta es una gracia: permanecer hasta el final en el Pueblo de Dios. Tener la gracia de morir en el regazo de la Iglesia, en el regazo del Pueblo de Dios. Y éste es el primer punto que quisiera subrayar. Pedir también para nosotros la gracia de morir en casa. Morir en casa, en la Iglesia. ¡Ésta es una gracia! ¡Esto no se compra! Es un regalo de Dios y debemos pedirlo: ‘Señor, ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!’. Pecadores sí, ¡todos, todos lo somos! Pero traidores ¡no! Corruptos ¡no! ¡Siempre dentro! Y la Iglesia es tan madre que también nos quiere así, tantas veces sucios, pero la Iglesia nos limpia: ¡es madre!”.
Segunda reflexión: David muere “tranquilo, en paz, sereno” en la certidumbre de andar “al otro lado con sus” padres. “Ésta – afirmó el Santo Padre – es otra gracia: la gracia de morir en la esperanza, en la conciencia” que “en la otra parte nos esperan; al otro lado la casa continúa, continúa la familia”, no estaremos solos. “Y ésta es una gracia que debemos pedir – observó – porque en los últimos momentos de la vida sabemos que la vida es una lucha y el espíritu del mal quiere el botín”:
“Santa Teresita del Niño Jesús decía que, en sus últimos tiempos, en su alma había una lucha y cuando ella pensaba al futuro, a aquello que le esperaba después de la muerte, en el cielo, sentía como una voz que decía: ‘Pero no, no seas tonta te espera la oscuridad. ¡Te espera sólo la oscuridad de la nada!’. Así dice. Es la voz del diablo, del demonio, que no quería que ella se confiase en Dios. ¡Morir en la esperanza y morir confiándose en Dios! Y pedir esta gracia. Pero confiarse en Dios comienza ahora, en las pequeñas cosas de la vida, también en los grandes problemas: confiarse siempre en el Señor y así uno adquiere esta costumbre de confiarse en el Señor y crece la esperanza. Morir en casa, morir en la esperanza”.
La tercera reflexión del Pontífice fue sobre la herencia que deja David. Hay “tantos escándalos sobre la herencia” – recordó el Obispo de Roma – “escándalos en las familias, que dividen”. David, en cambio, “deja la herencia de 40 años de gobierno” y “el pueblo consolidado, fuerte”. “Un dicho popular - continuó - dice que todo hombre debe dejar en la vida un hijo, debe plantar un árbol y debe escribir un libro: ¡ésta es la mejor herencia!”. Por lo tanto invitó a preguntarse: “¿Qué herencia dejo yo a aquellos que vienen tras de mí? ¿Una herencia de vida? ¿He hecho tanto bien que la gente me quiere como padre o como madre? ¿He plantado un árbol? ¿He dado la vida, sabiduría? ¿He escrito un libro?”. David deja esta herencia a su hijo, diciéndole: “¡Tú sé fuerte y demuéstrate hombre. Observa la ley del Señor, tu Dios, avanzando por sus caminos y siguiendo sus leyes!”:
“Ésta es la herencia: nuestro testimonio de cristianos dejado a los demás. Y algunos de nosotros dejan una gran herencia: pensemos en los Santos que han vivido el Evangelio con tanta fuerza, que nos han dejado como herencia un camino de vida y un modo de vivir. Éstas son las tres cosas que me vienen al corazón con la lectura de este pasaje sobre la muerte de David: pedir la gracia de morir en casa, morir en la Iglesia; pedir la gracia de morir en la esperanza, con la esperanza; y pedir la gracia de dejar una bella herencia, una herencia humana, una herencia hecha con el testimonio de nuestra vida cristiana. ¡Que San David nos conceda a todos nosotros estas tres gracias!”. (RC-RV) http://www.news.va/es/news/el-confiarse-en-dios-comienza-ahora-tambien-en-lasFoto: #PapaFrancisco @Pontifex_es Queridos jóvenes, Jesús nos da vida, vida en abundancia. Con Él, siempre tendremos alegría en el corazón y una sonrisa en los labios. https://twitter.com/Pontifex_esFoto: MENSAJE  A LOS JÓVENES DEL MUNDO #PapaFrancisco En una época en que tantas apariencias de felicidad nos atraen¡ Aspirad, en cambio, a cosas grandes! ¡Ensanchad vuestros corazones! ...Si abrimos la puerta a Jesús, si dejamos que Él esté en nuestra vida, si compartimos con Él las alegrías y los sufrimientos, experimentaremos una paz y una alegría que sólo Dios, amor infinito, puede dar. 6 de febrero del 2014 (RV).-  Se hizo público hoy el mensaje del Santo Padre en preparación a la XXIX Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia 2016. Después de la extraordinaria JMJ vivida en Río de Janeiro en el mes de julio de 2013, el Papa retoma su diálogo con los jóvenes del mundo y les presenta los temas de las tres próximas ediciones del evento, dando inicio al itinerario de preparación espiritual que, a lo largo de tres años, guiará a la celebración internacional en Cracovia, en el mes de julio de 2016.
Papa Francisco incorporándose en la tradición iniciada por el beato Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI con ocasión de cada Jornada Mundial de la Juventud, propone reflexionar en los próximos tres años en preparación a la JMJ 2016, sobre las Bienaventuranzas, comenzando con la primera de ellas : «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3); en el año 2015: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8); y por último, en el año 2016 el tema será: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7).“Al proclamar las Bienaventuranzas – escribe el Santo Padre - Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna. No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos”.
Papa Francisco recordando las palabras del Beato Juan Pablo II recuerda también en su mensaje el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del jubileo de la Redención a los jóvenes. Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes. (Griselda Mutual - RV) Texto completo del Mensaje del Santo Padre para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud, Cracovia 2016 http://www.news.va/es/news/jesus-nos-pide-que-respondamos-a-su-propuesta-de-vFoto: #PapaFrancisco No negociar a Dios y nuestra pertenencia; aceptar la penitencia y llorar sobre nuestros errores; no buscar, nosotros, hacer justicia con nuestras manos, sino confiarnos en Dios. 3 de enero del 2014 Fuente Oficial   (Radio Vaticana).- Comentando la actitud del rey David ante la traición del hijo Absalón, el Papa Francisco exhortó esta mañana en la misa en la Casa de Santa Marta a elegir siempre el camino de la confianza en Dios.
El rey David huye porque su hijo Absalón lo ha traicionado. El Santo Padre centró su homilía en la Primera lectura, tomada del Segundo Libro de Samuel, que narra de esta “gran traición” y de sus consecuencias. David está triste porque “también el pueblo” estaba con el hijo en contra del rey. Y siente “como si este hijo estuviese muerto”. Pero “¿cuál es, entonces, la reacción de David ante esta traición del hijo?”. El Pontífice indicó tres actitudes. Ante todo, David, “hombre de gobierno, toma la realidad como es y sabe que esta guerra será muy” dura y “que habrán muchos muertos”. Por lo tanto, “toma la decisión de no hacer morir a su pueblo”. Él, observó el Papa, “podía luchar en Jerusalén contra las fuerzas de su hijo”, pero decide que Jerusalén no sea destruida:
“David, ésta es la primera actitud, para defenderse no usa a Dios ni a su pueblo, y esto significa el amor de un rey por su Dios y su pueblo. Un rey pecador – conocemos la historia – pero también un rey con este amor tan grande: era tan apegado a su Dios y tan apegado a su pueblo y para defenderse no usa ni a Dios ni a su pueblo. En los malos momentos de la vida ocurre que quizás en la desesperación uno busque defenderse como puede y también usar a Dios y usar a la gente. Él no, la primera actitud es ésta: no usar a Dios y a su pueblo”.
Entonces David elige huir. Su segunda actitud es “penitencial”. Sube al monte “llorando”, caminando “con la cabeza cubierta y los pies descalzos”. Y toda la “gente que estaba con él tenía la cabeza cubierta y, subiendo, lloraba”. Es verdaderamente “un camino penitencial”. “Quizás – fue la reflexión del Obispo de Roma – en su corazón había pensado muchas cosas terribles, muchos pecados, que había cometido”, piensa no ser “inocente”. Piensa también que no sea justo que el hijo lo traicione, pero reconoce no ser un santo y “elige la penitencia”:
“Esta subida al monte nos hace pensar en esa otra salida de Jesús, también Él adolorido, descalzo, con su cruz subía el monte. Esta actitud penitencial. David acepta estar de luto y llora. Nosotros, cuando en nuestra vida nos pasa algo así buscamos siempre – es un instinto que tenemos – justificarnos. David no se justifica, es realista, busca salvar el arca de Dios, su pueblo, y hace penitencia por ese camino. Es un grande: un gran pecador y un gran santo. Como van juntas estas dos cosas… ¡Dios lo sabe!”.
En el camino, agregó el Papa, aparece otro personaje: Simei, que lanza piedras contra David y contra todos sus siervos. Es un “enemigo” que va maldiciendo a David. Uno de los amigos del rey afirma, por lo tanto, querer matar a este “desgraciado”, este “perro muerto”. Pero David lo detiene: “en vez de elegir la venganza contra tantos insultos, escoge confiarse en Dios”. Es más, dice dejar que Simei lo maldiga porque “se lo ha ordenado el Señor”. Y agrega: “Él siempre sabe aquello que ocurre, el Señor lo permite”. "Quizás - piensa David - el Señor mirará mi aflicción y me hará del bien en lugar de la maldición de hoy". La tercera actitud de David es entonces el confiarse en el Señor. El comportamiento de David, observó Francisco, también nos puede ayudar, “porque todos nosotros pasamos en la vida” por momentos de oscuridad y de prueba. He aquí entonces las tres actitudes de David: “No negociar a Dios” y “nuestra pertenencia”; “aceptar la penitencia y llorar sobre nuestros errores”; finalmente “no buscar, nosotros, hacer justicia con nuestras manos, sino confiarnos en Dios”:
“Es hermoso sentir esto y ver estas tres actitudes: un hombre que ama a Dios, ama a su pueblo y no lo negocia; un hombre que se siente pecador y hace penitencia; un hombre que es seguro de su Dios y se confía en Él. David es un santo y nosotros lo veneramos como santo. Pidámosle que nos enseñe estas actitudes en los momentos malos de la vida”. (RC-RV) http://www.news.va/es/news/no-usar-a-dios-y-al-pueblo-para-defenderse-en-losFoto: #PapaFrancisco Todos estamos consagrados a Dios por medio del bautismo. Sin embargo, esta consagración la viven de una manera particular los religiosos, los monjes, los laicos consagrados que, con la profesión de los votos, pertenecen a Dios de manera plena y exclusiva. Totalmente consagrados a Dios, están totalmente entregados a los hermanos, para llevar la luz de Cristo, allí donde se encuentra la oscuridad más densa, y difundir su esperanza en los corazones desalentados. 2 de febrero del 2014
(RV).- El Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, en un domingo lluvioso en Roma, fiesta de la Presentación del Señor, hizo hincapié durante el Ángelus en la plaza de san Pedro, en la mucha necesidad que tiene hoy la Iglesia y el mundo de la presencia de los religiosos.
Una presencia “que fortalece y renueva el compromiso de la difusión del Evangelio, la educación cristiana, la caridad hacia los más necesitados, la oración contemplativa”. “Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino” ha afirmado Francisco. Porque "totalmente consagrados a Dios, están totalmente entregados a los hermanos, para llevar la luz de Cristo, allí donde se encuentra la oscuridad y difundir su esperanza en los corazones desalentados”. Por esto el Santo Padre dijo que "la Iglesia y el mundo necesitan este testimonio del amor y de la misericordia de Dios" y es necesario "valorar con gratitud las experiencias de vida consagrada" rezando para que muchos jóvenes respondan "sí" al Señor.
Una ofrenda de sí mismos a Dios que concierne también a todos los cristianos, “porque todos estamos consagrados a Él por medio del bautismo”.

Texto completo de la alocución del Papa antes de la oración del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:Hoy celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En esta fecha también se celebra la Jornada de la Vida Consagrada, que recuerda la importancia para la Iglesia de todos los que han oído la llamada a seguir a Jesús de cerca en el camino de los consejos evangélicos. El evangelio de hoy narra que, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al niño al templo para consagrarlo y ofrecerlo a Dios, como lo prescribe la ley judía. Este episodio evangélico es también un icono de la donación de la propia vida por parte de aquellos que, por un don de Dios, toman los rasgos característicos de Jesús, virgen, pobre y obediente, el Consagrado del Padre.
Esta ofrenda de sí mismos a Dios concierne a todos los cristianos, porque todos estamos consagrados a Él por medio del bautismo. Todos estamos llamados a ofrecernos al Padre con Jesús y como Jesús, haciendo de nuestra vida un don generoso, en la familia, en el trabajo, en el servicio a la Iglesia, en las obras de misericordia. Sin embargo, esta consagración la viven de una manera particular los religiosos, los monjes, los laicos consagrados que, con la profesión de los votos, pertenecen a Dios de manera plena y exclusiva. Esta pertenencia al Señor permite a los que la viven de una manera auténtica ofrecer un testimonio especial al Evangelio del Reino de Dios. Totalmente consagrados a Dios, están totalmente entregados a los hermanos, para llevar la luz de Cristo, allí donde se encuentra la oscuridad más densa, y difundir su esperanza en los corazones desalentados.
Las personas consagradas son un signo de Dios en los diferentes ambientes de la vida, son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna, profecía del compartir con los pequeños y los pobres. Así entendida y vivida, la vida consagrada se nos presenta como es realmente: ¡un don de Dios! Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino. Hay mucha necesidad de estas presencias, que fortalecen y renuevan el compromiso de la difusión del Evangelio, de la educación cristiana, de la caridad hacia los más necesitados, de la oración contemplativa; el compromiso de la formación humana y espiritual de los jóvenes, de las familias; el compromiso por la justicia y la paz en la familia humana.La Iglesia y el mundo necesitan este testimonio del amor y de la misericordia de Dios. Por esto es necesario valorar con gratitud las experiencias de vida consagrada y profundizar en el conocimiento de los diferentes carismas y espiritualidad. Debemos orar para que muchos jóvenes respondan "sí" al Señor que los llama a consagrarse totalmente a Él para un servicio desinteresado a los hermanos.
Por todos estos motivos, como ha sido ya anunciado, el año 2015 estará dedicado de manera especial a la vida consagrada. Encomendemos desde ahora esta iniciativa a la intercesión de la Virgen María y de San José, que, como padres de Jesús, fueron los primeros en ser consagrado a Él, y a consagrar sus vidas a Él. http://www.news.va/es/news/las-personas-consagradas-son-un-signo-y-un-don-de
FotoFoto: PAPA FRANCISCO:
Cada vez que nosotros “juzgamos a nuestros hermanos en nuestro corazón, o peor, cuando hablamos de ellos con otros somos cristianos homicidas. Un cristiano homicida… no lo digo yo. Lo dice el Señor. Y sobre este punto no hay medias tintas. Si tú hablas mal del hermano, lo matas. Y cada vez que lo hacemos, imitamos el gesto de Caín, el primer homicida de la historia”.

En este tiempo que se habla de guerras y se pide tanto la paz, “es necesario un gesto de conversión por nuestra parte”. “La murmuración, siempre va en esta dimensión de criminalidad. No hay murmuración inocente”. La lengua, es para alabar a Dios,“pero cuando la lengua la usamos para hablar mal del hermano o de la hermana, la usamos para matar a Dios, la imagen de Dios en el hermano."Foto: HOY, JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 
MENSAJE DE PAPA FRANCISCO: 
«Queridos hermanos y hermanas:
Me dirijo especialmente a las personas enfermas y a todos los que les prestan asistencia y cuidado. Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en vosotros una presencia especial de Cristo que sufre. En efecto, junto, o mejor aún, dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su sentido. 

Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad. De este modo, estamos frente al misterio del amor de Dios por nosotros, que nos infunde esperanza y valor: esperanza, porque en el plan de amor de Dios también la noche del dolor se abre a la luz pascual; y valor para hacer frente a toda adversidad en su compañía, unidos a Él.

En virtud del Bautismo y de la Confirmación estamos llamados a configurarnos con Cristo, el Buen Samaritano de todos los que sufren. «En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). 
Cuando nos acercamos con ternura a los que necesitan atención, llevamos la esperanza y la sonrisa de Dios en medio de las contradicciones del mundo. Cuando la entrega generosa hacia los demás se vuelve el estilo de nuestras acciones, damos espacio al Corazón de Cristo y el nuestro se inflama, ofreciendo así nuestra aportación a la llegada del Reino de Dios.

Para crecer en la ternura, en la caridad respetuosa y delicada, nosotros tenemos un modelo cristiano a quien dirigir con seguridad nuestra mirada. Es la Madre de Jesús y Madre nuestra, atenta a la voz de Dios y a las necesidades y dificultades de sus hijos. María, animada por la divina misericordia, que en ella se hace carne, se olvida de sí misma y se encamina rápidamente de Galilea a Judá para encontrar y ayudar a su prima Isabel; intercede ante su Hijo en las bodas de Caná cuando ve que falta el vino para la fiesta; a lo largo de su vida, lleva en su corazón las palabras del anciano Simeón anunciando que una espada atravesará su alma, y permanece con fortaleza a los pies de la cruz de Jesús. 

Ella sabe muy bien cómo se sigue este camino y por eso es la Madre de todos los enfermos y de todos los que sufren. Podemos recurrir confiados a ella con filial devoción, seguros de que nos asistirá, nos sostendrá y no nos abandonará. Es la Madre del crucificado resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena.

San Juan, el discípulo que estaba con María a los pies de la Cruz, hace que nos remontemos a las fuentes de la fe y de la caridad, al corazón de Dios que «es amor» (1 Jn 4,8.16), y nos recuerda que no podemos amar a Dios si no amamos a los hermanos. El que está bajo la cruz con María, aprende a amar como Jesús. 
La Cruz es la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos… La Cruz de Cristo invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda. 

Confío esta XXII Jornada Mundial del Enfermo a la intercesión de María, para que ayude a las personas enfermas a vivir su propio sufrimiento en comunión con Jesucristo, y sostenga a los que los cuidan. A todos, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, imparto de corazón la Bendición Apostólica.
Papa Francisco.FotoFoto: ORACIÓN DE PAPA FRANCISCO DE 1998.FotoFotoFotoFoto   FotoFotoFotoFoto: QUÉ ES LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO?
Hoy 22 de febrero, se celebra la festividad de la Cátedra de San Pedro, una ocasión solemne que se remonta al cuarto siglo y con la que se rinde homenaje y se celebra el primado y la autoridad de San Pedro. 
La palabra "cátedra" significa asiento o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene el trono desde el que predica. Sinónimo de cátedra es también "sede" (asiento o sitial): la "sede" es el lugar desde donde un obispo gobierna su diócesis. Por ejemplo, la Santa Sede es la sede del obispo de Roma, el Papa. 
Jesús le ha confiado a Pedro una autoridad concreta: A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (Mt 16,19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, “el Buen Pastor” (Juan 10,11), confirmó este encargo después de su resurrección: Apacienta mis ovejas (Juan 21,15-17). El poder de “atar y desatar” significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los Apóstoles (Mt 18,18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien Él confió explícitamente las llaves del Reino.(Fuente: AciPrensa y Catequesis en Familia.)Foto: Demos gracias al Señor, porque nos permite estar viviendo estos tiempos de gracia y ser testigos de las vidas de estos siervos suyos y hombres de paz.Foto: PAPA FRANCISCO:
“Algunos pueden decir: ‘Yo me confieso solamente con Dios’. Sí, tú puedes decir a Dios: ‘Perdóname’, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote”.
‘Pero, padre, ¡me da vergüenza!’. También la vergüenza es buena, es ‘saludable’ tener un poco de vergüenza. Porque cuando una persona no tiene vergüenza, es un ‘sinvergüenza’. La vergüenza también nos hace bien, nos hace más humildes. Y el sacerdote recibe con amor y con ternura esta confesión, y en nombre de Dios, perdona”.
El Papa resaltó luego que “desde el punto de vista humano", desahogarse, es bueno, hablar con el hermano y también decirle al sacerdote estas cosas, que pesan tanto en mi corazón: uno siente que se desahoga ante Dios, con la Iglesia y con el hermano. Por eso, no tengan miedo de la Confesión. Uno, cuando está en la fila para confesarse siente todas estas cosas –también la vergüenza– pero luego, cuando termina la confesión sale libre, grande, bello, perdonado, blanco, feliz. Y esto es lo hermoso de la Confesión”.FotoFoto: PAPA FRANCISCO:
"La tentación, ¿de dónde viene? ¿Cómo actúa dentro de nosotros? El apóstol nos dice que no viene de Dios, sino de nuestras pasiones, de nuestras debilidades interiores, de las heridas que ha dejado en nosotros el pecado original: las tentaciones vienen de allí, de estas pasiones. Es curioso, la tentación tiene tres características: crece, contagia y se justifica a si misma. Crece: comienza como si nada, y crece… El mismo Jesús decía esto, cuando habló de la parábola del grano y de la cizaña: el grano crecía, pero también la cizaña sembrada por el enemigo. Y la tentación crece: crece, crece… Y si uno no la detiene, ocupa todo”.FotoFoto: PAPA FRANCISCO:
Cada vez que nosotros “juzgamos a nuestros hermanos en nuestro corazón, o peor, cuando hablamos de ellos con otros somos cristianos homicidas. Un cristiano homicida… no lo digo yo. Lo dice el Señor. Y sobre este punto no hay medias tintas. Si tú hablas mal del hermano, lo matas. Y cada vez que lo hacemos, imitamos el gesto de Caín, el primer homicida de la historia”.

En este tiempo que se habla de guerras y se pide tanto la paz, “es necesario un gesto de conversión por nuestra parte”. “La murmuración, siempre va en esta dimensión de criminalidad. No hay murmuración inocente”. La lengua, es para alabar a Dios,“pero cuando la lengua la usamos para hablar mal del hermano o de la hermana, la usamos para matar a Dios, la imagen de Dios en el hermano."Foto: ORACIÓN DE PAPA FRANCISCO DE 1998.  Foto: Oremos por Venezuela.Foto: #PapaFrancisco Cuando los obispos españoles me decían recién la cantidad de abortos, y ante ese número, me quedé helado. http://www.aleteia.org/es/salud/contenido-agregado/el-papa-francisco-se-queda-helado-al-conocer-la-cifra-de-no-nacidos-en-espana-5342522637287424Foto: #PrayforVenezuela #PapaFrancisco Sigo con particular preocupación lo que está sucediendo en estos días en #Venezuela. Anhelo vivamente que cesen cuanto antes las violencias y hostilidades y que todo el pueblo venezolano, empezando por los responsables políticos e institucionales, no escatimen esfuerzos para favorecer la reconciliación nacional, a través del perdón mutuo y del diálogo sincero, en el respeto de la verdad y de la justicia, capaz de afrontar temas concretos para el bien común. Al tiempo que aseguro mi constante y ferviente oración, especialmente por aquellos que perdieron la vida en los enfrentamientos y por sus familiares, invito a todos los creyentes a elevar súplicas a Dios, por intercesión materna de Nuestra Señora de Coromoto, para que el país vuelva a encontrar pronto la paz y la concordia. 26 de febrero del 2014 http://www.news.va/es/news/que-venezuela-vuelva-pronto-a-la-paz-y-a-la-concorFoto: #PapaFrancisco El sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano. Por esto es muy importante la visita de los sacerdotes a los enfermos. Llamadlos para que les den la unción y los bendiga. Porque es Jesús quien llega para aliviarlos, para darles fuerzas, para darles esperanza, para ayudarles y para perdonarles los pecados. 26 de febrero del 2014 (Radio Vaticana/ Aleteia) Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy las previsiones anunciaban lluvia y aún así habéis venido ¡Sois valientes! ¡felicidades!

Hoy quisiera hablaros del Sacramento de la Unción de Enfermos que nos permite tocar con la mano la compasión de Dios por el hombre. En el pasado se le llamaba “Extrema unción”, porque se entendía como el consuelo espiritual previo a la muerte. Hablar, sin embargo, de la “Unción de los enfermos” nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios.

1. Hay una imagen bíblica que expresa con toda su profundidad el misterio que surge de la Unción de los enfermos: es la parábola del “buen samaritano” en el Evangelio de Lucas (10, 30-35). Cada vez que celebramos este Sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se acerca a quien sufre o está gravemente enfermo, o anciano. Dice la parábola que el buen samaritano cuida al hombre que sufre lavando sus heridas con aceite y vino. El aceite nos hace pensar en el que bendice el obispo cada año, en la Misa crismal del Jueves Santo, destinado para la Unción de los enfermos. El vino, sin embargo, es signo del amor y de la gracia de Cristo que surgen de la donación de su vida por nosotros y que se expresa en toda su riqueza en la vida sacramental de la Iglesia. Finalmente la persona que sufre es confiada a un posadero para que pueda continuar cuidándolo, sin importar los gastos. ¿Quién es este posadero? Es la Iglesia, la comunidad cristiana, somos nosotros, a los que todos los días Jesús confía a los que están afligidos en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos continuar vertiendo en ellos, sin medida, toda su misericordia y  su salvación.

2. Este mandato se afirma de forma explícita y precisa en la carta de Santiago, donde se recomienda: “Quien está enfermo, llame a los sacerdotes de la Iglesia y que estos recen por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. Y la oración hecha con fe, salvará al enfermo: el Señor lo aliviará y, si ha cometido pecados, le serán perdonados” (5, 14-15). Se trata de una práctica que ya se realizaba en la época de los Apóstoles. Jesús, de hecho, enseñó a sus discípulos a tener su misma predilección por los enfermos y los que sufren y les transmitió la capacidad y el deber de continuar a donar en su nombre y según su corazón el alivio y la paz, a través de la gracia especial de este Sacramento. Esto no debe hacernos caer en la búsqueda obsesiva del milagro en la presunción de poder obtener siempre y en todo lugar la curación. Sino que es la seguridad de la cercanía de Jesús al enfermo y al anciano. Porque cada anciano, cada persona mayor de 65 años puede recibir este Sacramento. Es Jesús quien se acerca. Cuando con un enfermo se piensa: ¿llamamos al sacerdote? Hay quien dice: ‘No, que trae mala suerte… No, no lo llamamos’. O ‘Se asustará el enfermo’. Porque existe esta idea de que detrás del sacerdote viene la pompa fúnebre. ¡Esto no es verdad! El sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano. Por esto es muy importante la visita de los sacerdotes a los enfermos. Llamadlos para que les den la unción y los bendiga. Porque es Jesús quien llega para aliviarlos, para darles fuerzas, para darles esperanza, para ayudarles y para perdonarles los pecados ¡Esto es bellísimo! No penséis que esto es un tabú. Porque es bello saber que en el momento del dolor y de la enfermedad nosotros no estamos solos. El sacerdote y los que están presentes mientras se realiza la Unción de enfermos representan a toda la comunidad cristiana que como un único Cuerpo con Jesús rodea a todo el que sufre y a sus familiares, alimentando en ellos la fe y la esperanza, sosteniéndolos con la oración y con el calor fraterno.

El consuelo más grande llega con el hecho de quien se hace presente en este Sacramento es el mismo Jesús que nos toma de la mano, nos acaricia, como hacía con los enfermos, y nos recuerda que le pertenecemos a quien ni el mal ni la muerte podrá separarnos de Él. Tengamos esta costumbre de llamar al sacerdote para que a nuestros enfermos, no digo a quien tiene una gripe de tres o cuatro días, sino a quien tiene una enfermedad seria y a nuestros ancianos, para que venga y les dé este sacramento, este consuelo, esta fuerza de Jesús para seguir hacia delante. ¡Hagámoslo! ¡Gracias! http://www.aleteia.org/es/religion/en-directo/papa-francisco-no-tengais-miedo-a-la-uncion-de-enfermos-5858910313381888Foto: #PapaFrancisco El niño enfermo, hambriento, en un campamento de refugiados y las grandes fiestas, la buena vida que se pegan los que fabrican armas. 25 de febrero del 2014 http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-todas-las-guerras-empiezan-en-nuestro-corazon-5794316152733696Foto: #PapaFrancisco ¿De dónde vienen las guerras y las discusiones que se dan entre nosotros? Las guerras, los odios, las enemistades, no se compran en un mercado: están aquí, en el corazón.  25 de febrero del 2014 (Radio Vaticana/ Aleteia) Niños hambrientos en los campamentos de refugiados mientras los fabricantes de armas festejan en salones. Es la imagen fuerte que el Papa Francisco ha evocado en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta. Toda la homilía del Pontífice ha sido un llamamiento por la paz y contra toda guerra, tanto en el mundo como en la familia. El Papa ha afirmado que la paz no puede ser solo “una palabra” y ha exhortado a todos los cristianos a no “acostumbrarse” al escándalo de la guerra.
 
¿De dónde vienen las guerras y las discusiones entre vosotros? Papa Francisco ha comenzado por la Carta del Apóstol Santiago, en la Primera Lectura, para condenar con energía todas las guerras. Comentando las peleas que había entre los discípulos de Jesús para dejar claro quien era el más grande de todos ellos, ha destacado que cuando “los corazones se alejan, nace la guerra”. “Cada día, en los periódicos encontramos guerras, constató con amargura, en este lugar se han separado en dos, cinco muertos”, en otro otras tantas víctimas.
 
“Los muertos parecen formar parte de una contabilidad cotidiana. ¡Estamos acostumbrados a leer estas cosas! Si nosotros tuviésemos la paciencia de hacer una lista con todas las guerras que en este momento hay en el mundo, podríamos llenar varios folios. Parece que el espíritu de la guerra se ha adueñado de nosotros. Se celebran actos de conmemoración del centenario de la Gran Guerra, con tantos millones de muertos… ¡Y todos nos escandalizamos! Pero hoy sucede lo mismo! En vez de una gran guerra, tenemos muchas pequeñas por todas partes, pueblos divididos, Y para conservar sus propios intereses se matan, se asesinan entre ellos”.
 
“De donde vienen las guerras y las discusiones que se dan entre vosotros?”, pregunta el Papa. “Las guerras, los odios, las enemistades, respondió, no se compran en un mercado: están aquí, en el corazón”. Recordó así que cuando desde pequeños, en catequesis, nos explicaban la historia de Caín y de Abel, nos escandalizábamos”, no se podía aceptar que uno matase al hermano. Hoy, sin embargo, “muchos millones se asesinan entre hermanos, entre ellos. Pero nos hemos acostumbrados”. La Primera Guerra Mundial, ha dicho de nuevo, “nos escandaliza, pero esta gran guerra que existe por todas partes, un poco escondida, no nos escandaliza. Mueren muchas personas por un pedazo de tierra, por una ambición, por odio, por envidia racial”. “La pasión, añadió, nos lleva a la guerra, al espíritu del mundo”.
 
“También ante un conflicto, nos encontramos en una situación curiosa, intentamos resolverlo peleando. ¡Nunca usamos primero el lenguaje de la paz! ¿Y las consecuencias? Pensad en los niños hambrientos de los campamentos de refugiados… Pensad solo en esto, este es el fruto de la guerra.  Y si queréis, pensad en los grandes salones, en las fiestas que celebran los dueños de las fábricas de armas, los que fabrican las armas, esas que terminan allí. El niño enfermo, hambriento, en un campamento de refugiados y las grandes fiestas, la buena vida que se pegan los que fabrican armas”.
 
“¿Qué sucede en nuestro corazón?”, repitió. El Apóstol Santiago, dijo el Papa, nos da un consejo sencillo: “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros”. Por tanto, advirtió, que “este espíritu de guerra que nos aleja de Dios, no está lejos de nosotros, también está en nuestra casa”.
 
“¡Cuántas familias destruidas porque el papá, la mamá no son capaces de encontrar el camino de la paz y prefieren la guerra.. ¡la guerra destruye! ¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre vosotros? ¿no vienen de vuestras pasiones? ¡En el corazón! Os propongo hoy que recéis por la paz, por la paz que parece haberse convertido solo en palabra, y nada más, Para que esta palabra tenga la capacidad de actuar, siguiendo el consejo del Apóstol Santiago: ‘Reconoced vuestra miseria!’
 
Esa miseria, prosiguió, de la que vienen las guerras: “Las guerras en la familia, las guerras en el barrio, las guerras por todas partes”. “¿Quién no ha llorado, preguntó de nuevo, cuando lee un periódico, cuando ve ciertas imágenes en la TV? Tantos muertos”. “Que vuestra risa, ha dicho retomando a Santiago, se cambie en luto, y vuestra alegría en tristeza…”. Esto, ha dicho, “es lo que debe hacer hoy, 25 de febrero”, un cristiano ante las guerras”. “Llorar, hacer luto, humillarse”. “Que el Señor, concluyó, nos haga entender esto y nos salve de acostumbrarnos a las noticias de la guerra”. http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-todas-las-guerras-empiezan-en-nuestro-corazon-5794316152733696Foto: #PapaFrancisco Jesús, cuando va hacia la gente y cura a una persona, nunca la deja sola. No es un mago, un hechicero, un curandero que va, cura y continúa: a cada uno lo devuelve a su sitio, no lo deja por el camino. Son los bellísimos gestos del Señor. 24 de febrero del 2014 http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-estar-con-jesus-es-volver-a-casa-a-la-iglesia-5214975530369024Foto: #PapaFrancisco Es absurdo amar a Cristo sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, seguir a Cristo dejando de lado a la Iglesia, Cristo y la Iglesia son uno. 24 de febreo del 2014 (Radio Vaticana/ Aleteia) Seguir a Jesús no es una “idea” sino un “continuo permanecer en casa”, la Iglesia, donde Cristo lleva siempre a todo el que se ha alejado. Así lo ha afirmado el Papa Francisco en la homilía de la Misa de esta mañana, en la Capilla de Casa Santa Marta.
 
Un joven que tiene convulsiones que se revuelve por la tierra, echando espuma por la boca, en medio de una multitud conmocionada e inerme. Y su padre casi agarra a Jesús, implorándole que libere a su hijo de la posesión diabólica. Es el drama con el que se abre el Evangelio de hoy y que Papa Francisco analiza punto por punto: el parloteo de los asistentes que discuten sin llegar a nada, Jesús que llega y se informa, “el ruido que disminuye”, el padre angustiado que aparece entre la multitud y decide contra toda esperanza esperar a Jesús. Y Jesús, que conmovido por la fe cristalina del papá, expulsa el espíritu y después se inclina con dulzura sobre el joven, que parece muerto, ayudándole a levantarse:
 
“Todo ese desorden, esa discusión termina en un gesto: Jesús que se agacha, toma al niño. Estos gesto de Jesús dan que pensar. Jesús, cuando cura, cuando va hacia la gente y cura a una persona, nunca la deja sola. No es un mago, un hechicero, un curandero que va, cura y continua: a cada uno lo devuelve a su sitio, no lo deja por el camino. Son los bellísimos gestos del Señor”.
 
Esta es la enseñanza, explica el Papa Francisco: “Jesús, afirma, siempre  nos hace volver a casa, nunca nos deja solos por el camino”. El Evangelio, recuerda, está lleno de esos gestos. La resurrección de Lázaro, la vida devuelta a la hija de Jairo y al hijo de una madre viuda. Pero también la oveja perdida devuelta al redil o la moneda perdida y encontrada por la mujer:
 
“Porque Jesús no vino del Cielo solo, es Hijo de un pueblo. Jesús es la promesa hecha a un pueblo y su identidad es también pertenencia a ese pueblo, que desde Abraham camina hacia la promesa. Y estos gestos de Jesús nos enseñan que toda curación, todo perdón siempre nos hace volver a nuestro pueblo, que es la Iglesia”.
 
Jesús perdona siempre y sus gestos, prosigue el Papa Francisco, se convierten también en “revolucionarios” o “inexplicables”, cuando su perdón alcanza a quien se ha alejado “demasiado”, como el publicano Mateo o su colega Zaqueo. Además, repite el Papa Francisco, Jesús “cuando perdona, te devuelve a casa. Así que no se puede entender a Jesús” sin el Pueblo de Dios. Es “absurdo amar a Cristo sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, seguir a Cristo dejando de lado a la Iglesia”, afirma Papa Francisco citando de nuevo a Pablo VI. “Cristo y la Iglesia son uno”, y cada vez “que Cristo llama a una persona, la lleva a la Iglesia”. Por esto, añade, es un bien que un niño “se bautice en la Iglesia”, la “Iglesia madre”.
 
“Y estos gestos de ternura de Jesús nos hacen entender esto: que nuestra doctrina, llamémosla así, o nuestro seguir a Cristo, no es una idea, es un continuo permanecer en casa. Si alguno de nosotros tiene la posibilidad y la realidad de irse de casa por un pecado, un error, Dios sabe, la salvación está en la vuelta a casa, con Jesús en la Iglesia. Son gestos de ternura. Uno a uno, el Señor nos llama así, a su pueblo dentro de su familia, nuestra madre, la Santa Madre Iglesia. Pensemos en estos gesto de Jesús”. http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-estar-con-jesus-es-volver-a-casa-a-la-iglesia-5214975530369024Foto: #PapaFrancisco ¡Cuánta necesidad de oración tiene un Obispo, un Cardenal, un Papa, para que pueda ayudar a seguir adelante al pueblo de Dios! Digo “ayudar”, es decir, servir al pueblo de Dios. Porque la vocación del Obispo, del Cardenal y del Papa es, justamente, ésta: ser servidor, servir en nombre de Cristo. Recen por nosotros para que todos seamos buenos servidores, buenos “servidores” no buenos “patrones”. http://www.news.va/es/news/quienes-tienen-un-ministerio-de-guia-y-predicacionFoto: #PapaFrancisco Con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. 9 de febrero del 2014  http://www.news.va/es/news/ser-la-sal-de-la-tierra-y-la-luz-del-mundo-invitacFoto: #PapaFrancisco @Pontifex_es Queridos jóvenes, Jesús nos da vida, vida en abundancia. Con Él, siempre tendremos alegría en el corazón y una sonrisa en los labios. https://twitter.com/Pontifex_es
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